martes, 19 de mayo de 2009

Sobre el arte....

No creo que se el título adecuado para la siguiente exposición de ideas de nuestra compañera...
pero allí les va de todas formas.

Nota: Lo presentado a continuación es lo que me ha pasado la Srta. Pando de su puño y letra debido a su incapacidad de poder realizar el post sobre su idea mencionada en un antiguo comentario.

Disfruten ^^

"Tras la pasión e impulsividad volcada en la tela de una obra de Van Gogh, tras el virtuosismo y la melancolía de la música de Chopin o la impetuosidad sublime de Ludwig van Beethoven, tras el matiz y la ensoñación de la poesía de Blake o el decadentismo simbolista de Rimbaud, tras tantas obras legendarias o incólumes , imperecederas en la historia o efímeras y olvidadas, ¿se esconde acaso la respuesta que tanto ímpetu ponemos en alcanzar? ¿Esconden, quizás, en la magnitud de su belleza o la oscuridad de su melancolía , el verdadero sentido de la existencia del ser? Probablemente lo único que el arte pueda entregarnos por seguro es la confusión, la desesperación o bien la satisfacción y dicha de un ser particular. Respuestas que podríamos interpretar meramente a nivel personal; una película como Apocalypse Now, de F. Ford Coppola, puede llevarme a la paranoia e incluso a la locura si me encuentro lo suficientemente susceptible a ello, un libro como 1984, de George Orwell, podría generar un efecto parecido con tan solo asumir un poco de la realidad cotidiana y compararlos con la ficción novelesca, así mismo una obra como la consagración de la primavera de Stravinsky o la Novena Sinfonía de Ludwig van Beethoven podrían alzarme a la dicha y llenarme de emoción. Desde éste punto de vista, el arte puede actuar perfectamente a modo de fuente programática de sentido, y por extensión como fuente racional si se tiene en cuenta el ejemplo anterior. Una obra literaria, musical o de cualquier otro tipo puede otorgarle sentido a mi existencia por un tiempo determinado , no eterno, probablemente, pues las personas cambian, o maduran, aunque no puede descartarse que una fuente ocasional pueda convertirse en fuente permanente de sentido.

Puede que se considere, de este modo, que el arte como fuente ocasional del sentido, y más aún, como una dotación desprovista de cualquier fundamento, no aparezca lo suficientemente resistente o sostenible para justificar o bien motivar una existencia, aunque claramente provistos del arte como fuente de sentido podemos orientar tanto de manera positiva como negativa nuestra forma de actuar, de sentir, de pensar.

Por otro lado, podemos comprender el arte , y en este sentido nos estableceríamos en el nivel superior en la jerarquía de la pirámide de Maslow, como modo de autorrealización, de expresión de la creatividad a gran escala. Se entiende la oración artística como modo de exteriorización más sincera de la interioridad del ser. Según indica Maslow, para alcanzar la creatividad, es decir, un nivel de auto-realización, entendiéndose éste como una necesidad del ser, antes debe de atenderse otras necesidades inferiores en jerarquía, pero primordiales, como lo son las necesidades fisiológicas, de seguridad, de afiliación(amistad, afecto), reconocimiento, que necesariamente se vinculan con la auto-realización creativa, considerando que si se establece el arte como fuente dispensadora de sentido será de suma importancia poseer confianza en uno mismo, la seguridad, el respeto de los demás, el reconocimiento, entre otros, que impulsen e incluso determinen esa decisión o ese impulso. "

Protocolo: El trabajo, fuente dispensadora de sentido y otorgadora de identidad.

El preguntarnos por el sentido no debería ser un ejercicio crítico en vano. Nuestras suposiciones filosóficas, que amparan nuestras preguntas, han de verse reflejadas en la realidad: es mediante los ejemplos cómo logramos entender los procesos que la filosofía pone en discurso. Siguiendo esta suerte de manifiesto práctico, acometeremos la pregunta por el sentido a partir de una discusión en torno al valor del trabajo en la sociedad post-industrial. ¿Podemos seguir enunciando que el trabajo es por antonomasia una fuente referencial de sentido? ¿Y cómo es que el trabajo cobra sentido? Por tanto, ¿cuál es el sentido y valor del trabajo en el mundo actual? ¿Es para todos el mismo sentido? Estas preguntas nos permiten enfocarnos en 3 problemas específicos e interrelacionados entre sí, que trataremos de desmenuzar en el siguiente escrito: el trabajo como fuente dispensadora de sentido en relación a la construcción de identidades y la jerarquización social; la comprensión del sentido desde una aproximación crítica al aparato productivo y el sujeto existente en él; relacionar las particularidades de la dotación de sentido en el trabajo, con la jerarquía de necesidades de Maslow: trabajo como autorealización o como subsistencia.

Según los antecedentes filosófico-históricos, las gravitantes transformaciones sociales del siglo XIX, producto de las cancelaciones y aperturas del sistema económico que comenzó a imperar durante esa época – industrialismo/capitalismo – concibieron un sujeto que se relacionaba con el trabajo desde una óptica distinta. Desde convenciones filosóficas, el trabajo, que alguna vez “emanó” sentido desde su calidad de dominio, a partir de su subyugación a las nuevas lógicas del capitalismo se concibió como una fuente dispensadora de sentido en si misma.

“Históricamente puede constatarse que si bien en toda una primera etapa el trabajo ha recibido su sentido desde el dominio, como fuente dispensadora de sentido, en una segunda etapa, en la que nos encontramos, especialmente desde el inicio de la revolución industrial en adelante, el trabajo pasa a ser por sí mismo una fuente dispensadora de sentido, hasta el punto de que nuestra sociedad se puede caracterizar ante todo como sociedad laboral.”[1]

Nuestra sociedad es laboral; ¿qué quiere decir esto, en torno a la pregunta por el sentido? Esta interrogante nos propone una definición de la fuente dispensadora de sentido que es el trabajo: según el propio Holzapfel, el trabajo sería una fuente referencial de sentido, lejana al trasfondo – el “sentido del sentido”, o lo que Weischedel define como el “desde-dónde”, lo máximamente universal de la cadena de sentido.

“Por todo lo dicho más arriba, las fuentes permanentes referenciales y universales del sentido que están en una mayor cercanía con el trasfondo son las mencionadas: amor- juego-saber-creatividad-muerte. En ellas destaca por sobre todo la donación de sentido, como al mismo tiempo su retiro o sustracción, como en particular, en el caso de la muerte. En el otro lado, las fuentes más alejadas del trasfondo son lucha-dominio-trabajo, y en ellas destaca por sobre todo la dotación de sentido. Y ello significa a la vez que las primeras son las que nos mantienen más cercanos al sentido propiamente tal, precisamente en cuanto se dona, mientras que las segundas conllevan una inevitable carga de arbitrariedad y relatividad, y son las que más pueden extraviar al hombre, como de hecho sucede por lo demás”.[2]

Con estas bases, podemos comenzar a estructurar nuestras ideas. ¿Qué determina que un sujeto “dote” de sentido al trabajo de una u otra forma? El enfoque que proponemos al respecto se guía por la Pirámide de Jerarquía de Necesidades del psicólogo estadounidense Abraham Maslow. Por lo tanto, estipulamos que el trabajo como fuente dispensadora de sentido presenta una cantidad preponderante de matices: puede ser tanto una fuente de autorrealización, como de subsistencia. Así es como entendemos su carga de arbitrariedad y relatividad, su lejanía con un transfondo.

La dotación de sentido respecto del trabajo como fuente dispensadora depende, de este modo, de la posición que las personas ocupan en el aparato productivo: la posibilidad de aspirar a la autorrealización, al menos en el ámbito laboral, estaría asociada a una mayor estabilidad económica, la que otorgaría al individuo la autonomía necesaria para dotar de sentido a determinadas actividades de su vida cotidiana, en la búsqueda de su desarrollo personal; Este lugar es ocupado por el trabajo, dada la centralidad que este tiene en la configuración actual de la sociedad capitalista. Por el contrario, las personas que se ven en la obligación de vender su fuerza de trabajo como único medio para asegurar su propia subsistencia y la de sus familias, otorgan al trabajo un valor de afirmación personal y de validación social, en concordancia con su escaso nivel de instrucción. El trabajo mantiene aquí su centralidad, pero es dotado de un valor diferente, situado en un nivel inferior de la escala de necesidades, siendo considerado como fuente de seguridad.

La satisfacción de las necesidades humanas, en el sentido que las entiende Maslow, aparece, en este esquema, supeditada a la posición del individuo en el sistema productivo. Vamos avanzando en la escala hacia la autorrealización en función de la satisfacción de nuestras necesidades materiales, la que está, en gran medida, sino del todo, determinada por nuestra posición en la jerarquía establecida por la división del trabajo.

Se aprecian, entonces, ciertas diferencias en el trasfondo del sentido entre el ejecutivo y el obrero: la diferencia entre seguridad y autorrealización como contenidos del sentido atribuidos al trabajo (dotación); en el caso de los ejecutivos el trabajo pierde incluso su carácter referencial y se transforma en una fuente ocasional, debido a su condición de alta jerarquía, la cual los “desliga” [3] de la alta necesidad del trabajo.

Estas diferencias entre sentidos del trabajo, no solo juegan en torno a una distinción entre “autorealizados” y “subsistentes”. Lo que consideramos más apremiante, y que más sentido contiene, es la idea, muy sustentada en el último tiempo por sociológos, de que el trabajo es fuente de construcción de identidad, primero personales y posteriormente colectivas. Es por lo tanto una fuente dispensadora de sentido que, de alguna manera, sobrepasa sus propios límites existenciales, para presentarse como articulador de un cierto orden social.

“El trabajo constituye para todos los entrevistados/as un soporte identitario que permite la realización de proyectos personales, posibilita la construcción de una imagen positiva frente a si mismo y los demás, y constituye una fuente de autonomía y dignidad. Como dice un entrevistado, “para mi el trabajo es vital, algo fundamental” (…) Es por ello que pensamos que en tanto espacio en el que se pone en juego una multiplicidad de habilidades y capacidades técnicas y profesionales, sociales y culturales, y que sigue organizando de manera preponderante la vida cotidiana de hombres y mujeres, lejos de desaparecer o perder importancia, no se puede soslayar en un intento por comprender la organización actual de nuestras sociedades, y particularmente, las formas actuales de construir identidades personales.”[4]

Es así que el individuo, al dotar de sentido al trabajo, define una posición identitaria que lo relaciona también con otros; se transforma en sujeto productivo, y es solo así que se condiciona como “existente”. Según este planteamiento, la dotación de sentido en el trabajo puede ser entendido como un proceso de construcción de identidad, que al hacerlo, atribuye al sujeto ciertas funciones, valores y objetivos, que les da sentido a su existencia. Nos atrevemos a decir que la dotación de sentido puede ser vista, desde lógicas propias de la sociedad occidental pos-industrial, mediatizada y global, como una construcción discursiva con fuerte sujeción en el aparato productivo.




[1] HOLZAPFEL, Cristóbal. Explorando la pregunta por el sentido. Conferencia dictada en la Universidad de Concepción, 2004.
[2] HOLZAPFEL, Cristóbal. Explorando la pregunta por el sentido. Conferencia dictada en la Universidad de Concepción, 2004.
[3] En cierta forma siguen ligados a su trabajo, pero su alta jerarquía provoca que no tengan la motivación por buscar la seguridad dentro de este (la seguridad ya está sobrepasada)
[4] GODOY, Lorena; STECHER, Antonio; DÍAZ, Ximena. Trabajo e identidades: continuidades y rupturas en un contexto de flexibilización laboral. Capítulo 3. En: Rocío Guadarrama y José Luis Torres (Coords.) 2007. Los significados del trabajo femenino en el mundo global. Cuadernos A, 27, Temas de innovación social. ANTHROPOS y Universidad Autónoma Metropolitana.

lunes, 18 de mayo de 2009

Datos integrantes

Es necesaria la identificación de todos lo integrantes del grupo...
por lo que es necesario que posteen aqui los siguientes datos:

Nombre completo de los integrantes
Campus
Facultad y Carrera de procedencia.

eso.

alli les veo

Adieu.

Sebastián

jueves, 14 de mayo de 2009

Trabajillo

Como hemos logrado ver, la fecha para la entrega del trabajo es inminente, este deberá de ser subido al blog debido a que el proximo martes la facultad de ingeniera tendra sus puertas cerradas.

El trabajo será realizado según lo acordado en clase, el trabajo se basará en lo que fue la idea dada en un principio en el blog (aquella sobre la comparación entre la piramide de Maslow y los generadores de sentido)

Ahora bien, debido a como se está desarrollando el trabajo en el blog, me parece necesario el integrar las ideas ya aportadas anteriormente, tratndo de evitar el desvio del tema de trabajo.

Ok...

Eso...

Postead, que el tiempo es poco.

Adieu.

Sebastián P.